La información confidencial es con frecuencia uno de los activos más valiosos de una empresa. En el difícil entorno económico actual, las empresas necesitan más que nunca proteger esa información.

La información confidencial está sujeta a amenazas externas, como pueden ser el robo, el pirateo o el espionaje comercial. No obstante, la mayor amenaza a la información confidencial procede a menudo del interior de la empresa. Muchos empleados tienen acceso a conocimientos valiosos sobre los contactos del cliente y sobre información comercial y financiera de carácter estratégico, que constituyen activos valiosos para cualquier empresa de la competencia.

En los últimos años se ha producido un crecimiento significativo del número y el tipo de conflictos sobre uso indebido de información confidencial y competencia ilícita por parte de empleados y consejeros.

Los cambios en el lugar de trabajo han generado nuevos retos para la protección de la información confidencial, en particular debido al crecimiento de las nuevas tecnologías y de las redes sociales. Los empleados llevan sus propios dispositivos electrónicos al trabajo y las redes sociales les permiten tener acceso a la información de contacto de los clientes tanto dentro como fuera del trabajo, de manera que la protección de la información confidencial es un área en constante evolución. Las leyes de privacidad y de protección transfronteriza de datos añaden todavía más complejidad en este ámbito. Los litigios han puesto de relieve las dificultades asociadas a la protección de la información confidencial a nivel internacional.

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